¿Qué rol tenemos los hombres en la discusión de género?

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Hay una confusión en la forma cómo se ha planteado el problema de desigualdad de género. Cuando se habla de desigualdad de género, se relaciona inmediatamente con las mujeres y se piensa que los problemas de género están relacionados casi que exclusivamente a ellas. Ocurre lo mismo con los asuntos de raza o con la orientación sexual, que se piensa le corresponde solo a los homosexuales. De esta forma, se le otorga poder al grupo dominante -blancos, heterosexuales, hombres- de desaparecer de un problema que también les pertenece. ¿Acaso los blancos no tienen raza o no son un grupo étnico? ¿Acaso los heterosexuales no tenemos una orientación sexual? ¿Acaso los hombres no tenemos género?

Los hombres hacemos parte integral del problema, pero decidimos ignorarlo y asumir que solo le corresponde a las mujeres. Este planteamiento del problema, hace que los hombres tomemos un posición pasiva y relajada frente a situaciones de evidente inequidad entre hombres y mujeres.

¿Cuál es mi sugerencia? Los hombres hablando y actuando podemos -y para mí, debemos-, buscar que estemos en una situación de equidad con las mujeres. Nuestro silencio y nuestra pasividad hacen que seamos cómplices de un problema que se refleja en aspectos políticos, sociales, económicos, domésticos, culturales y laborales.

Entonces, habría que empezar por entender: ¿Qué es género? Género corresponde a los roles que el entorno -la comunidad, la sociedad, la cultura etc- le asigna a hombres y mujeres. Responde a la pregunta ¿Qué es ser hombre y qué es ser mujer en un contexto dado?

PARE un momento y analice: ¿Para usted que es ser hombre (o mujer) en su casa, en su trabajo, en su universidad, en su ciudad? Nos hemos llenado de estereotipos y el problema de los estereotipos es que le quitan la dignidad y la libertad a las personas, pues se piensa que solo hay un conjunto de comportamientos correctos. De esta forma, hemos (hombres y mujeres) subestimado las capacidades de las mujeres y su potencial, hasta llegar a reducir sus oportunidades a que tienen que dedicarse a labores domésticas. Pero estos roles se pueden desafiar y cambiar para lograr una igualdad entre hombres y mujeres.

Paralelamente, si queremos que nuestras madres, nuestras hermanas, nuestras hijas, nuestras esposas y que todas las mujeres puedan tener las mismas oportunidades que nosotros, que tengan condiciones de trabajo dignas y se les reconozca de la misma forma, debemos empoderarlas. Entendamos por empoderamiento el brindarle un ambiente propicio para que las mujeres potencialicen sus capacidades, encuentren herramientas complementarias y tengan el mismo acceso al mercado laboral y a oportunidades de emprendimiento. Pero este empoderamiento no es posible sin que los hombres tengamos consciencia que debemos ser parte activa del cambio para lograr una igualdad.
La invitación es a que en todos los escenarios de nuestras vidas en los que se manifiesten estas desigualdades hombres (y mujeres también) rechacemos situaciones de sexismo y machismo; que desafiemos los roles que han nos ha impuesto la sociedad machista. También propongo que los hombres, sin ser juzgados, nos dediquemos a las labores domésticas, si eso es lo que el hogar requiere, y que cada vez incentivemos a que haya más mujeres líderes, emprendedoras y en los cargos más importantes de las empresas.

*Gerente de RED 5 (red5.com.co). Economista de la Universidad de los Andes. Hago parte de Hombres, Género y Equidad (medium.com/@HombGenero) un blog escrito por hombres feminista que buscan participar activamente en la lucha por la igualdad de género y redefinir la masculinidad; trabajamos conjuntamente con Defying Gender Roles (facebook.com/defyingenderoles) para desafiar los roles de género que nos han impuesto y han creado brechas entre hombres y mujeres.